Algunos mitos y realidades en fauna silvestre

11-Ago-2020

Por Roberto Rodríguez, IMC Vida Silvestre A. C.

Recuerdo hace años a mi abuela, con quien crecí, me contaba anécdotas de su vida campirana, desde cómo hacer asadero o queso, plantar acorde a la luna y muchas más. En una ocasión un gato que ella tenía capturó un ratón y de ahí salió otra anécdota, me dijo: “sabes que cuando los ratones se hacen viejos, se encuevan y se convierten en murciélagos”. Mi mentalidad de niño estaba fascinada con esas historias y ella sembró la semilla en mi para estudiar la fauna silvestre. Con el pasar de los años entendí que, si bien no era cierta su afirmación, si era parte de la cultura popular, por lo que me di a la tarea de compilar estas historias desde mi abuela hasta la más reciente en la cual me preguntó un vaquero, a la vez afirmando su sentir, oiga ingeniero, “¿es cierto que los camaleones lloran sangre?”.

Los ratones son ratones. Esta afirmación es la más sencilla de todas. Es imposible que un ser vivo se transforme en otra especie diferente, por lo que, los ratones nacen de ratones y los murciélagos de murciélagos.

Los camaleones lloran sangre. Pudiera decirse que tiene esta aseveración “cierto grado de verdad”, sin embargo, esta estrategia es principalmente defensiva, ya que cuando sienten miedo ante la presencia de un depredador lanzan sangre a los mismos. Aún a la fecha los investigadores tienen muchas preguntas por resolver de ello.

Los cardenales desérticos (o chivos como los llamaba mi abuela) saben a chile colorado. Esta no es de mi abuela, es de un vaquero de un rancho por allá en Coyame. No, para empezar los cardenales no se pueden capturar en vida silvestre, mucho menos comerlos. En dado caso lo bonito de sus colores rojos hacen un deleite visual más que gastronómico.

Las lechuzas son Brujas. NOOOOOOO, falsa esta aseveración. Aunque se relacionen con símbolos de magia, el escucharlas de noche (no van a morir personas por ello), no tiene nada que ver con estas creencias, al contrario, son nuestras aliadas, ya que ayudan a controlar ratones que de una u otra forma podría ser plaga y vector de enfermedades. Porque mejor no creer lo que algunos pueblos australianos que son almas y espíritus de mujeres y por esta razón son sagradas.

Los chirrioneros manean las patas de las vacas y maman su leche. No, los chirrioneros (Masticophis flagellum) o serpiente látigo, no beben leche, su dieta se basa en lo que cazan, principalmente lagartijas, pequeñas aves y roedores. Otro punto para “manear” una vaca se necesita una soga resistente, las vértebras de los chirrioneros no están desarrolladas para hacer esa constricción, por lo que irremediablemente sufrirían daños irreversibles.

Las víboras de cascabel se quitan el veneno para beber agua. En una de tantas charlas una persona me juraba que observó a una víbora de cascabel “escupir” sus sacos de veneno para beber agua los cuales después de beber se los volvió a tragar. Imposible ello. El veneno de los cascabeles no está en sacos como tal. Es producido por glándulas incrustadas en el craneo justo detrás de los ojos las cuales mediante un conducto interno mandan el veneno a los colmillos.

Las víboras de cascabel molidas sirven para muchos remedios. No necesariamente, lo que si se ha encontrado en carne de víboras (al igual que muchos reptiles), una bacteria que produce fiebre tifoidea, por lo que no se deben de consumir estos animales, además todas las víboras de cascabel están protegidas por el gobierno mexicano (NOM-059-SEMARNAT), por lo que es un delito el matarlas.

Después de lo anterior, ¿que otras cosas has escuchado de los animales?, ¿podrás compartirnos ello para poder analizarlo?

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